13/6/11

Costó, pero llegamos a Dakar

05:30 St. Feliu de Guixols
Pip-pip, Pip-pip, Pip-Pip, ¡Madre mia! el año que viene le van a dar por saco a la dichosa Tramun. Es el primer pensamiento que ha pasado por mi mente en todas las ediciones en que he participado e incomprensiblemente, el año siguiente vuelvo a repetir pensamiento.
Este año, en cambio, el trayecto hasta Salt y posterior a Olot lo hice con cierta preocupación, ya que la (mala) experiencia de tres años atrás me hacían presagiar que aquella, no sería una buena mañana de BTT. Había estado lloviendo intermitentemente toda la semana y la noche anterior, Tlaloc desató su ira sobre la Garrotxa.
En cuanto el Sr. Moradell nos dejó marchar, no sin antes pedirnos “que ningú prengui mal” (nos ha jodío, que estamos en la Tramun, que alguno pendrá mal fijo…) me dejaron atrás como ya tenía previsto mis dos compañeros APikes y me encontré manteniendo el mismo ritmo que otros dos ganxons, Luís y Antonio. Hicimos la subida a Xenacs comentando la jugada y tras dejar el asfalto pudimos comprobar que nuestras previsiones eran acertadas y que esa mañana nos íbamos a jartar de barro, por lo que me enganché a ellos cual garrapata ya que el estado de los caminos invitaba a recorrerlos en compañía.
Íbamos pasando (con menos alegría de la esperada) los kilómetros y los avituallamientos, Sant Iscle, L’Estanyol y Sant Aniol cayeron sin demasiados problemas, pero antes de llegar a Les Encies, las rampas me hicieron una visita, pasé a cadencia y fuimos regulando. En El Fang había una “escapatoria” que rehusamos porque somos Apikes!! y nos dirigimos como corderos que llevan al matadero hacia el peor momento del recorrido, en el que después de un largo tramo de “empujabike” descubrí músculos en mis piernas que no sabía ni que existían. A partir de ahí, más molinillo, intentar no bajarse de la bici y mucho sufrir en cualquier (por pequeño que fuera) repecho.
Al final, y después de poco más de 8 horazas dale-que-te-pego y gracias a mis dos escuderos improvisados (sin los que, con total seguridad, no hubiese completado el recorrido, Luís y Antonio ¡¡gracias una vez más!!) llegué a mi Dakar particular.

Resumiendo, y aunque en meta dije que si preveía barro el año que viene me quedaba en casita, ya estoy deseando que pase este año para volver a disfrutar de la Tramun, la mejor marcha popular, por recorrido, organización, etc. en la que se puede participar, siempre y cuando sepas donde te estás metiendo (que hay mucho desinformao por ahí suelto) porque su (exigente) recorrido (sobre todo para un globero como yo) y que con barro se endurece considerablemente, compensa con creces los más de 45 kilómetros de senderos de no más de 2 palmos, con sus subidas imposibles, sus bajadas de la muerte y sus últimos kilómetros llanos que te acaban de dejar cocido si no te has guardado ningún cartucho para el semáforo.
Sobre los avituallamientos podríamos hacer una entrada aparte, pero me conformo con comentar la amabilidad de los voluntarios y la cantidad de cosas que habían: Agua, refrescos, melón, sandía, plátanos, naranjas, unas magdalenas de chocolate y otras normales que quitaban el sentío, pastas, alguna que otra barrita, aceite para la cadena, una karcher para quitar el barro a medio recorrido, y alguna cosa más que la sequedad cerebral del momento me impide recordar.

Hasta el año que viene, Tramunbikers.



Fotografía propiedad de Joan Abuli

Fotografía propiedad de BiciOci

2 comentarios:

MANOLITO dijo...

Ole tú!! Muy bien tio! YO suerte que me lo pensé a tiempo que el único barro que quiero ver son la cerámica de la Bisbal.. jeje Saludos! Y felicitar desde aqui a Narcis por llegar la fin del mundo; otro 'Ole tú'!

César C.A. dijo...

Gracias Manolito.
A ver si coges más la BTT y nos vemos un domingo de estos.

Saludos,
César